Tercera reunion

El ambicioso plan del gobierno chileno para impulsar la Estrategia Nacional del Litio ha chocado con la resistencia de las comunidades indígenas. En diciembre de 2024, el Ministerio de Minería inició un proceso de consulta previa sobre los Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL) en salares clave de las regiones de Tarapacá y Antofagasta. Sin embargo, la implementación de estos contratos, que buscan la exploración, explotación y beneficio del litio, no ha sido un camino fácil.

Uno de los puntos de mayor fricción se centró en el Salar de Coipasa, ubicado en la Región de Tarapacá. En abril de 2025, la consulta previa indígena para el CEOL en este salar fue suspendida, un hecho que pone de manifiesto la creciente presión y las inquietudes expresadas por las comunidades aledañas.

El Salar de Coipasa, una inmensa extensión de 2.218 km² que se comparte entre Bolivia (Departamento de Oruro) y Chile (comuna de Colchane, Tarapacá), no es un salar cualquiera. Es el quinto más grande del mundo y el segundo más extenso de Bolivia, solo superado por el Salar de Uyuni, con el que, según investigaciones académicas, podría incluso tener una conexión subterránea.

Para comunidades como la de Chalvire, en el sector de Cariquima, comuna de Colchane, el Salar de Coipasa representa mucho más que una reserva mineral. Adimelia Moscoso García, miembro de esta comunidad Aymara, nos comparte la profunda relevancia cultural y espiritual que el salar tiene para su pueblo. Su voz es una de las muchas que se alzan para denunciar las falencias en el proceso de consulta y para manifestar la firme postura de la comunidad frente a la explotación del litio en este invaluable ecosistema. La suspensión de la consulta es, sin duda, una victoria para estas comunidades, que continuarán defendiendo su territorio y su forma de vida.

 

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